Los riesgos al contratar: Consecuencias de su producción.

Natalia Rocío Navarro

La concreción de los riesgos propios de la contratación tiene, sin lugar a dudas, consecuencias patrimoniales. No obstante, también puede producir un impacto negativo en el ámbito de responsabilidad, e incluso reputacional de la empresa. Conocer estas consecuencias resulta fundamental para una adecuada gestión.

Gestion de Riesgos | Derecho contractual

Los riesgos a los que se encuentra expuesta una empresa pueden definirse como determinadas situaciones que, unidas a circunstancias específicas dan lugar a una consecuencia perjudicial.

En esta oportunidad, desarrollaremos las posibles consecuencias que la efectiva concreción del riesgo puede traer aparejadas, no sólo en el ámbito patrimonial, sino también en lo referido a su responsabilidad -civil o penal- y en el ámbito reputacional e imagen corporativa.

 

Consecuencias patrimoniales

Las consecuencias de índole patrimonial que puede sufrir la empresa a raíz de un incorrecto actuar de sus proveedores son múltiples, adquiriendo relevancia en virtud de su magnitud económica y la directa incidencia que poseen en su actividad.

  • Parálisis de la producción: Esta consecuencia suele ser propia de incumplimientos por parte de proveedores de los cuáles depende la producción de la empresa, es el caso del denominado “proveedor único”.

Las consecuencias, siempre gravosas, adquieren mayor relevancia cuando la empresa forma parte de una cadena de producción en la que la sanción ante su incumplimiento le acarrea a su vez, la imposición de fuertes multas o sanciones.

  • Incumplimiento en las entregas: En algunas ocasiones, si bien el incumplimiento del proveedor no alcanza a paralizar la producción, puede generar importantes contratiempos en la entrega de los productos.
  • Mala calidad del producto: Cuando los insumos o materia prima adquiridas por la empresa no refleja la calidad acordada, ello invariablemente se trasladará al bien o servicio ofrecido por ésta.
  • Contratación de personas con vínculos personales: La contratación de personas que poseen un vínculo personal con los directivos, accionistas o encargados del área puede generar un tratamiento preferencial que se traduzca en menores exigencias, así como en controles escasos o nulos. Las consecuencias de este proceder impactan en la esfera patrimonial de la empresa dado que, por un lado, puede no estar contratando en las condiciones del mercado, y a su vez, carece de las posibilidades de actuación -sanciones, recisión del contrato- que tendría con un proveedor independiente.
  • Resultados negativos en auditorías: La empresa puede realizar auditorías por iniciativa propio o porque ello es exigido para contratar con determinadas empresas o con la administración pública. El incumplimiento por parte de los proveedores tiene gran incidencia en los resultados obtenidos en auditorías, pudiendo perjudicar las relaciones existentes o en vías de negociación con terceros.

 

Consecuencias en el ámbito de responsabilidad de la empresa

Si bien las acciones de responsabilidad que se inicien en contra de la empresa tienen contenido patrimonial, se ha considerado a los fines expositivos, su inclusión en un grupo determinado:

  • Demanda de daños: La interposición de una demanda de daños en contra de la empresa genera la necesidad de defenderse con la consecuente erogación patrimonial que ello implica. Es por ello que, además de pactar las cláusulas de indemnidad pertinentes, se prioriza evitar cualquier daño que pueda dar lugar a un reclamo de este tipo.
  • Divulgación de información privilegiada: Por lo general, todo proveedor debe cumplir con el acuerdo de confidencialidad que se le ha hecho suscribir. Cualquier incumplimiento del deber de confidencialidad tiene consecuencias patrimoniales y de responsabilidad para la empresa que tenía el deber de resguardarla.

 

Consecuencias en el ámbito reputacional de la empresa

Este tipo de consecuencias han sido agrupadas bajo este acápite por incidir en forma directa en la reputación de la empresa, no debiendo perderse de vista que, indirectamente, puede tener importantes consecuencias patrimoniales:

  • Mala imagen institucional: Fue advertido con anterioridad el riesgo que contratar con proveedores con mala reputación puede traer aparejado. La consecuencia, no es otra que si no una mala imagen corporativa de la empresa que puede generar inconvenientes con los clientes, inversores, y demás grupos de interés.
  • Afectación de Derechos Humanos: Contratar con proveedores que no respetan los Derechos Humanos genera una imagen de consentimiento e incluso aval por parte de la empresa que admite dichas prácticas, aun cuando ella misma no las ejecute. Además de la contribución a la mala reputación de la empresa, es importante generar consciencia de las sanciones legales que ello puede traer aparejado.
  • Afectación del Medio Ambiente: Al igual que lo que sucede en materia de Derechos Humanos, la afectación del Medio Ambiente puede generar una mala reputación que desincentive el consumo y la inversión.

 

Consecuencias relacionadas con el fraude

Hemos visto que todas las consecuencias de la concreción de un riesgo pueden afectar a la empresa en más de un ámbito. Aquellas que se relacionan con situaciones de fraude requieren un análisis y atención especial por la particular responsabilidad que las mismas pueden generar, tanto en el ámbito penal como tributario.

  • Transacciones significativas entre empresas vinculadas: Por lo general las legislaciones regulan las transacciones entre empresas vinculadas. Un incumplimiento por parte de proveedor de tales regulaciones puede resultar perjudicial para la empresa que contrata con ellos.
  • Transacciones irregulares: Hace referencia a una serie de acciones que redundan en un aparente beneficio económico, pero que importa un ilícito que pone en juego la responsabilidad, reputación y patrimonio de la empresa. A modo de ejemplo podemos citar: Compras por montos superiores a los presupuestados; Pagos duplicados a proveedores; Recepción de remitos inexactos; Omisión de facturación, etc.
  • Otros: Trazabilidad del producto (especialmente sobre requisitos para exportación), Tributación indirecta (declaración de facturas apócrifas emitidas por proveedores).

El desarrollo de las posibles consecuencias que la producción de los riesgos inherentes a la contratación puede traer aparejadas despierta sin duda la necesidad de desarrollar procedimientos que permitan gestionarlos.

Estos procedimientos, lejos de encontrarse estandarizados para su aplicación automática a una empresa, deben elaborarse a medida, ponderando la realidad económica, el funcionamiento, tamaño, y el mercado en que se desenvuelve la organización.

En este contexto, las herramientas jurídicas son fundamentales en el desarrollo de procedimientos integrales que ponderen especialmente la necesidad de evitar la producción de los riesgos en el ámbito contractual.

 

 

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