Empresas familiares: utilidad de los Protocolos Familiares

por Dic 6, 2022Artículosㅤ, Derecho Societario

Empresas familiares: utilidad de los Protocolos Familiares

Un emprendedor funda una empresa dedicada a la comercialización de electrodomésticos. La empresa crece, amplía su mercado, contrata personal, genera ganancias.

El emprendedor tiene cuatro hijos. Cuando éstos crecen dos de ellos comienzan a involucrarse en el negocio familiar, mientras que los dos restantes tienen otros intereses: uno de ellos quiere estudiar una carrera profesional y el otro quiere dedicarse a otro tipo de negocios.

Los hijos que se involucraron en el negocio familiar lo hacen crecer aún más. La cónyuge de uno de ellos es abogada y el cónyuge del otro es administrador de empresas. Ambos cónyuges prestan servicios para la empresa familiar a cambio de lo cual la empresa paga los honorarios profesionales, pero también usan recursos de la empresa (ejemplo, notebooks y celulares) para realizar sus labores profesionales fuera de la empresa.

El fundador de la empresa fallece. Entre los hijos que se involucraron en el negocio comienza a haber conflictos para determinar quién de ellos será el que ocupe la posición del padre como líder de la empresa. A su vez, de los otros dos hijos uno de ellos pretende desligarse del negocio familiar y que sus hermanos le abonen su parte, mientras que el otro quiere seguir vinculado como dueño del negocio, sin involucrarse en la gestión, pero pide a los demás que incorporen a uno de sus hijos (es decir, a uno de los nietos de quien fundó la empresa), que ya es mayor de edad y tiene intenciones de insertarse en el negocio familiar.

Este tipo de situaciones se presentan cotidianamente. De hecho, si bien las empresas familiares conforman el mayor porcentaje del tejido empresarial, la mayoría de ellas no llega a la segunda generación (hijos del fundador), muy pocas llegan a la tercera generación (nietos del fundador) y un muy escaso porcentaje llega a la cuarta generación (bisnietos del fundador).

Los conflictos familiares trasladados al ámbito empresarial, la falta de motivación de los sucesores por continuar con el emprendimiento familiar, la falta de definiciones claras en torno al manejo de la empresa, la confusión de roles familiares con roles empresariales, la falta de profesionalización de la empresa, están entre los principales motivos.

Estructuralmente, las empresas familiares no son diferentes a las demás, pero en ellas juega un rol muy relevante la familia empresaria con todo su cúmulo de relaciones y con el peso de la afectividad que puede resultar tan beneficioso como perjudicial.

Los Protocolos Familiares

Justamente, una de las herramientas que suelen emplearse para este tipo de empresas son los llamados “Protocolos familiares”, que no son más que contratos celebrados por los miembros de una familia empresaria en el cual establecen las pautas que van a regir las relaciones de la familia con la empresa y que tienen como finalidad prevenir el tipo de conflictos mencionados anteriormente. Son una suerte de constitución familiar, en la que los familiares establecen las reglas a las que se van a ajustar en relación con la empresa de la cual forman parte como dueños, hijos de los dueños, cónyuges, directivos, empleados, etcétera.

Entonces, un primer punto a destacar es que los protocolos familiares son contratos, razón por la cual se les aplican los principios esenciales de todos los contratos: rige el principio de libertad contractual (en cuanto al contenido y en cuanto a la forma) y son obligatorios para los firmantes (los contratos son ley para las partes).

Ahora bien, dado que en ellos están involucradas la familia empresaria y la empresa familiar, esos contratos tienen como límites las cuestiones de orden público del derecho de familia, del derecho de sucesiones y, en el caso de que la empresa esté constituida como sociedad, del derecho societario.

En ese sentido, por ejemplo, un protocolo familiar no podría disponer que para ser miembro de la sociedad una persona no podrá tener hijos o que si tiene hijos extramatrimoniales perderá su condición de socio si los reconoce, o que si fallece un socio que estaba casado el cónyuge supérstite o los hijos no heredarán las acciones aunque el valor de éstas supere la porción disponible del causante. Tampoco podría pactare que el administrador de la empresa actuará en contra del interés social y a favor de los intereses de la familia y en perjuicio de socios no familiares. Todas esas cuestiones están reguladas imperativamente por la ley y los contratantes no pueden acordar otra cosa.

El protocolo familiar se distingue del estatuto societario en que éste regula la vida de la sociedad, mientas que aquél regula las relaciones de la familia con la empresa. Y también se distingue del convenio de accionistas en que éste es un convenio entre quienes son accionistas, mientras que el protocolo familiar refiere a toda la familia aunque algunos de sus miembros no sean accionistas.

Su finalidad es regular las relaciones entre la familia y la empresa y prevenir conflictos derivados de problemas familiares o sucesorios que puedan afectar el normal desarrollo y profesionalización de la empresa.

Finalmente, destacamos que los protocolos familiares, como todo contrato, pueden ser modificados, adecuándolos a los cambios de la realidad familiar y empresarial. No son algo inmutable.

Contenido del Protocolo Familiar

Si bien rige la libertad de los contratantes en cuanto al contenido del protocolo familiar, en general éstos versan sobre una serie de cuestiones similares, dado que los conflictos que suelen presentarse entre una familia empresaria y la empresa familiar suelen ser los mismos.

A modo de ejemplo, transcribimos lo dispuesto por la Disposición General Nº 81/2019 de la Inspección General de Personas Jurídicas y Registro Público de Comercio de la Provincia de Chaco, que no sólo dispone la posibilidad de inscribir los Protocolos Familiares en el Registro Público de Comercio y hacerlos conocibles para terceros (al igual que la normativa del mismo año de la Inspección General de Justicia de Buenos Aires), sino que menciona a título ilustrativo los temas sobre los cuales puede versar un Protocolo Familiar, enumerando los siguientes:

  1. Historia, misión, visión y valores de la empresa familiar.
  2. Requisitos para el ingreso de familiares de sangre e inclusión de las nuevas generaciones.
  3. Posibilidad y modalidades de ingreso de los familiares políticos.
  4. Política de capacitación y formación, tanto de los miembros de la familia, como de la empresa.
  5. Política de distribución de ingresos (salarios, honorarios, dividendos, otras posibles asignaciones).
  6. Decisiones sobre convenios matrimoniales sobre bienes.
  7. Sistema de resolución de conflictos (mediación, arbitraje, etcétera).
  8. Creación de posibles fondos de reservas para fines de estudios superiores de sus miembros, o para afrontar situaciones de salud delicadas y extremas, o pago de prepagas de salud.
  9. Creación y efectiva puesta en funcionamiento de los órganos de gobierno en la familia y de la empresa, incluyendo sus normas de funcionamiento, quórums, reglas de convocatorias, requisitos de inclusión de sus miembros, periodicidad de sus reuniones.
  10. Política de ascensos y de designación de miembros del Directorio.
  11. Política de traspaso generacional.
  12. Uso de los recursos de la empresa (humanos, tecnológicos, maquinarias, vehículos, inmuebles).
  13. Políticas de enajenación y/o adquisición de bienes y acciones, inclusive cuando se trate de transmisión mortis causa.
  14. Políticas de evaluación de desempeño de familiares y no familiares, y sus consecuencias en caso de incumplimiento.
  15. Políticas de distribución y asunción de roles y responsabilidades
  16. Políticas de sanciones y exclusiones.

Conclusiones

Los protocolos familiares pueden ser una herramienta de utilidad para prevenir los conflictos entre una familia y la empresa familiar y dejar claramente definidas las zonas grises que pueden dar lugar a una escalada en la conflictividad.

El correcto asesoramiento legal especializado es sumamente importante, dado que los protocolos familiares son contratos y, como tales, deben ajustarse a la legalidad y ser redactados con la claridad y precisión indispensables para prever eventuales escenarios de conflicto.

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